Zona horaria |
Europe/Bucharest |
Hora estándar GMT / UTC |
UTC+2 |
Horario de verano |
UTC+3 |
Zona horaria |
Europe/Rome |
Hora estándar GMT / UTC |
UTC+1 |
Horario de verano |
UTC+2 |
Deva es la capital del condado de Hunedoara, en el oeste de Rumanía, situada a orillas del río Mureş, con una población de unos 60.000 habitantes. La ciudad es famosa por el Castillo de Deva, situado en lo alto de una colina, una fortaleza del siglo XIII encaramada a un cono volcánico con vistas panorámicas que simbolizan la historia de la zona. La economía de Dva se basa en la industria y los servicios, y es también un nudo de comunicaciones que la conecta con la región de los Cárpatos.
Dva tiene una larga historia, registrada por primera vez en 1269, y fue una fortaleza del Reino de Hungría. La ciudad conserva edificios medievales como el castillo y la Iglesia de la Santa Cruz. Culturalmente, Deva cuenta con museos, teatros y está cerca de las ruinas de la civilización daciense, reflejo del diverso patrimonio rumano. La ciudad es conocida por su suave clima continental con cuatro estaciones bien diferenciadas, lo que la hace idónea para viajar.
Deva es una puerta natural para explorar los Cárpatos, con el cercano Parque Nacional de Retezat para practicar senderismo y ecoturismo. La vida en la ciudad es tranquila y cuenta con buenas infraestructuras, que ofrecen recursos educativos y médicos. Como importante centro regional de Rumanía, Deva mezcla historia y modernidad, atrayendo a los visitantes para que experimenten su encanto único.
Situada en la región de Umbría, en el centro de Italia, Rufano es una pequeña ciudad medieval bien conservada, conocida como la "joya escondida de los Apeninos". La ciudad está salpicada de iglesias góticas, plazas renacentistas y antiguas calles empedradas. La catedral más famosa de Rufano posee una colección de frescos del siglo XIV, que atrae cada año a numerosos amantes del arte. Conocida por su artesanía tradicional, como la cerámica, y su lento ritmo de vida, la zona está rodeada de viñedos y olivares, lo que la convierte en un destino ideal para experimentar la cultura de la campiña italiana. Esta pequeña ciudad, donde la historia se funde con la naturaleza, es un ejemplo perfecto de la estética italiana de la "vida lenta".